Queridos compañeros en la lucha por las libertades, mirar esta elección como una victoria sería una falta de juicio que sólo pueden permitirse los políticos. Los candidatos a la presidencia, el senado y la cámara de diputados que se atrevieron a expresar públicamente su intención de modernizar las políticas de drogas fracasaron en las urnas. Pero en esta noche oscura, hay esperanzas para la próxima cosecha.
No podemos esperar cogollos cuando recién hemos sembrado la semilla, pero por fin vemos su germinación. Por primera vez el tema de la despenalización del cannabis se instaló en el debate electoral y todos los presidenciables tuvieron que pronunciarse al respecto. Por primera vez en la historia de Chile nuestra lucha se transformó en una de las variables para la elección de la persona que gobernará nuestros destinos. Por primera vez mucha gente se enteró de que el cannabis no sólo es menos dañino que las drogas legales, sino que además es medicinal.
Indudablemente los casos de Arrate y ME-O son dos éxitos electorales, el primero por lograr la mejor votación de la izquierda extra-parlamentaria desde el regreso de la democracia, consiguiendo incluso la elección de tres diputados comunistas y Henríquez por haber ratificado el 20% que le pronosticaban las encuestas, transformándose en el más duro golpe al bi-coalicionismo institucionalizado en nuestro electorado en las últimas décadas. Ambos fueron en alguna medida exitosos, a pesar de haber manifestado públicamente su intención de despenalizar el cannabis en Chile. Se acabó el tabú.
Es importante agradecer infinitamente el trabajo de los candidatos, en especial de Claudio Venegas, quién en su odisea electoral supo clavar nuestra bandera de lucha en un lugar en que todos los políticos puedan verla, pero también reconocer la obra que ha realizado Nelson Ávila, el primero en presentar un proyecto de despenalización en el Congreso. También debe reconocerse la iniciativa propiciada por Laura Soto, la que mantiene el tema vivo, a pesar de las deficiencias del proyecto. Nadie sobrevive con una sola planta.
Quizás la mayor ganancia obtenida en estas elecciones fue todo el sustrato de capital humano que se comprometió y trabajó por la despenalización, visibilizando a todos los grupos dispuestos a unirse a la lucha y reuniéndolos. Por primera vez nos vimos las caras y le guardamos la mayor gratitud a todos los increíbles seres humanos que conocimos, llenos de fuerza e ideales. Desde ahora todos nos sentiremos menos solos.
En algunos años más, nos espera un nuevo escenario electoral donde se elegirán alcaldes y concejales, pero esa vez será distinto, la inscripción será automática, el voto voluntario, tendremos más experiencia, habremos sembrado conciencia como quien siembra esquejes y en todo Chile se levantarán candidaturas a concejales que apostarán por introducir prácticas de reducción de daños y gestión de riesgos en las políticas de prevención de drogas que deben implementar los municipios. Entonces nuestra lucha será nacional, ese día se levantarán por la despenalización todos quienes creen en las bondades del cannabis y volveremos a gritar ¡VOTA POR MARÍA!.
Alexander Darwin
Vota x María




